Entre grandes nombres y joyas más discretas, esta es una semana para elegir cómo y a qué queremos jugar antes de cerrar el mes.
Esta última semana de febrero llega bastante tranquila en cuanto a novedades, y eso no es casual. Está inevitablemente marcada por el lanzamiento de Resident Evil Requiem, la novena entrega principal de la saga (conocida en Japón como Biohazard Requiem), desarrollada y publicada por Capcom. Es uno de esos estrenos que lo eclipsan todo y que, con razón, monopolizarán conversaciones y titulares durante estos días.
También aterriza Reigns: The Witcher, desarrollado por Nerial y editado por Devolver Digital, con la colaboración de CD Projekt RED. Aunque Nerial mantiene su identidad independiente, aquí se apoya en una franquicia muy consolidada. Encarnar a Geralt en el formato ágil y moralmente ambiguo de Reigns es una mezcla tan curiosa como atractiva.
En medio de estos dos nombres tan potentes, también hay espacio para otras propuestas. Juegos quizá más pequeños en escala, pero igual de interesantes en intención, personalidad y riesgo creativo. Y precisamente ahí es donde he querido poner el foco estos días.
El primero es Emberbane, de Hamlet Games, que llega el 24 de febrero. Un metroidvania 2D con una identidad muy marcada, ambientado en un Elsinore reducido a cenizas. Aquí seguimos a Ofelia en un viaje que no es solo físico, sino emocional: traición, memoria, decisiones con peso real y un sistema de combate basado en el dominio de cuatro elementos —fuego, hielo, tierra y tormenta, que transforma tanto los enfrentamientos como la exploración. Combate técnico, plataformeo exigente y múltiples finales. Además, superar las 70.000 listas de deseados antes de lanzarse dice mucho del interés que ha despertado.
El 25 de febrero entra en Acceso Anticipado Nested Lands, desarrollado por 1M Bits Horde y publicado por META Publishing. Un RPG de supervivencia en un mundo medieval devastado por la plaga donde no somos héroes predestinados, sino supervivientes. Construcción de asentamientos, gestión social, crafteo profundo y un mundo que no perdona errores. Es de esos juegos que no buscan espectacularidad inmediata, sino compromiso a largo plazo.
Y para quienes prefieran algo más narrativo y atmosférico, el 27 de febrero llega Thekku Island, de Ales Devs Games. Terror psicológico en primera persona ambientado en la Kerala de los años ochenta. Una isla remota, una casa abandonada, folklore local y una desaparición que es solo la superficie de algo más inquietante. Aquí la tensión no vive en el sobresalto fácil, sino en la atmósfera, en el silencio, en esa sensación constante de que algo te observa.
Como os comentaba, esta es una semana que probablemente quede opacada por la llegada de la nueva entrega de Resident Evil. Pero también puede ser una semana para tomárnosla con calma y decidir si nos sumergimos de lleno en el gran estreno, descubrimos propuestas más pequeñas o incluso para retomamos ese juego pendiente que sigue mirándote desde la biblioteca.
Sea como sea, es un cierre de mes perfecto: sin prisas, con variedad y con espacio para elegir cómo queremos jugar.
Elsinore es ahora un reino reducido a tumbas y cenizas, un lugar donde las promesas del pasado se han convertido en ecos rotos. En ese escenario emerge Ofelia, una joven marcada por un poder latente y guiada por una voz que parece conocer un destino que ella todavía no alcanza a comprender. Su viaje no es simplemente una cruzada contra dioses elementales corrompidos, sino una travesía emocional a través de la traición, la memoria y el peso de un mundo que se resiste a ser salvado.
La verdad es que Emberbane no plantea solo una lucha por la supervivencia. Plantea algo más profundo: la restauración del equilibrio entre fuego, hielo, tierra y tormenta, cuatro fuerzas capaces de transformar tanto el combate como la propia estructura del mundo. Además, las decisiones del jugador condicionan el desenlace, dando lugar a distintos finales que refuerzan la sensación de que cada paso tiene consecuencias reales.
Características
Dominio de los cuatro elementos: el sistema de combate gira en torno a fuego, hielo, tierra y tormenta, permitiendo encadenar habilidades y experimentar con combinaciones que modifican radicalmente la forma de afrontar cada enfrentamiento. No se trata solo de atacar, sino de construir una identidad propia en batalla.
Acción intensa y técnica: los combates exigen reflejos precisos y lectura constante del enemigo. Cada adversario, desde criaturas elementales hasta figuras marcadas por la traición, introduce patrones distintos que obligan a adaptarse y mantener la tensión hasta el último golpe.
Plataformeo fluido y desafiante: los escenarios están diseñados con precisión, combinando saltos medidos al milímetro, exploración inteligente y rutas alternativas que recompensan la curiosidad. Cada entorno, ya sea un desierto abrasador o una ciudadela inundada, propone retos específicos.
Personalización mediante reliquias: a lo largo de la aventura se obtienen artefactos que amplían y diversifican las mecánicas, permitiendo moldear el estilo de combate y potenciar determinadas estrategias.
Cuatro finales posibles: las decisiones influyen directamente en el destino de Elsinore. No existe una solución perfecta, solo distintos desenlaces que reflejan el peso de lo vivido.
Como anécdota significativa, Emberbane ha superado las 70.000 listas de deseados antes de su lanzamiento, un hito que refleja el interés creciente de la comunidad y que, a menos de un mes de su estreno, demuestra que la propuesta ha sabido conectar incluso antes de llegar a las manos de los jugadores.
Un mundo medieval devastado por una plaga implacable. No quedan héroes, ni profecías luminosas, ni promesas de redención sencilla. En Nested Lands solo existe la crudeza de la supervivencia. La enfermedad ha deformado la tierra y a quienes la habitan; bandidos sanguinarios acechan en la penumbra y la locura se ha convertido en moneda corriente.
Aquí no encarnamos a un salvador predestinado, sino a un superviviente más, obligado a empezar desde cero. Reunir a los pocos aldeanos que aún conservan algo de esperanza, fundar un asentamiento y resistir al invierno, al hambre y a la violencia se convierte en el eje de la experiencia. Cada decisión pesa, y mucho. Prosperar o desaparecer no depende de una escena cinematográfica, sino de cómo gestionemos recursos, relaciones y riesgos en un mundo que no concede tregua.
Características
Supervivencia en un mundo post-plaga: la enfermedad no es solo un trasfondo narrativo, sino una amenaza constante. La escasez de medicinas puede resultar más letal que cualquier espada, y el clima, especialmente el invierno, actúa como un enemigo silencioso que desgasta poco a poco.
Construcción y gestión de asentamientos: el jugador comienza prácticamente con nada y debe levantar una nueva comunidad desde sus cimientos. Decenas de edificios mejorables, granjas, animales y cientos de objetos fabricables permiten diseñar un enclave propio, aunque siempre bajo la sombra de ataques y peligros externos.
Sistema profundo de crafteo: la elaboración de objetos no es anecdótica, sino una pieza central. Conseguir recursos, transformarlos y optimizar su uso marca la diferencia entre resistir o ver cómo la aldea se desmorona.
Reclutamiento y gestión social: rescatar y sumar nuevos supervivientes es esencial. Cada aldeano puede asumir un rol específico, construcción, recolección, defensa, pero también necesita protección y liderazgo. La comunidad depende de decisiones firmes y, en ocasiones, moralmente ambiguas.
Combate exigente en tercera persona: los enfrentamientos son duros y castigan cualquier descuido. Mejorar habilidades influye directamente en la supervivencia, pero incluso la armadura más pesada puede fallar ante enemigos desesperados y violentos.
Mundo abierto con consecuencias reales: el entorno está lleno de eventos aleatorios y amenazas imprevisibles. Además, las decisiones del jugador son observadas y juzgadas, afectando a la reputación y al rumbo de la partida. El nombre que construyas puede inspirar respeto o miedo.
Modo cooperativo online: la experiencia puede afrontarse en solitario o en compañía, permitiendo coordinar estrategias y repartir responsabilidades en un mundo que, francamente, parece diseñado para quebrar la voluntad del jugador.
A veces el silencio dice más que cualquier palabra. En Thekku Island todo comienza precisamente así: semanas sin noticias de tu esposa. Sin explicaciones. Sin despedidas. Solo ausencia. Esa incertidumbre es el motor que nos lleva a una isla remota en la Kerala de los años ochenta, un lugar aislado del mundo donde el tiempo parece haberse detenido… y donde algo no encaja.
La búsqueda nos lleva hasta una casa abandonada rodeada de oscuros y húmedos bosques, cargados de una atmósfera densa, casi pegajosa. A medida que cae la noche, los susurros empiezan a llenar los pasillos, las sombras se deslizan por las paredes como si respiraran y la sensación de estar siendo observado se vuelve constante. Lo que parecía una simple desaparición pronto revela un misterio mucho más profundo, arraigado en el folclore local y en secretos que nunca debieron desenterrarse.
Características
Terror psicológico en primera persona: la experiencia apuesta por una inmersión directa, sin intermediarios. Todo se vive desde los ojos del protagonista, lo que intensifica cada ruido, cada sombra y cada instante de duda.
Ambientación en la Kerala de los años ochenta: el contexto cultural no es decorativo, sino parte esencial del relato. Inspirado en historias de fantasmas de la tradición india, el juego construye una identidad propia que se aleja de los clichés habituales del género.
Exploración narrativa: la casa abandonada y los bosques que la rodean funcionan como piezas de un rompecabezas mayor. Cada objeto, cada pista y cada rincón aporta fragmentos de una historia que se resiste a revelarse por completo.
Encuentros sobrenaturales y tensión constante: el diseño combina momentos de terror psicológico con apariciones inquietantes y sobresaltos medidos. Sin embargo, más allá del susto puntual, lo que realmente cala es la sensación persistente de que algo te acompaña en la oscuridad.
Experiencia centrada en el misterio: no hay respuestas fáciles ni explicaciones inmediatas. El relato se construye lentamente, obligando al jugador a implicarse y a interpretar las señales que el entorno deja caer con cuentagotas.