Impresiones | Cutout Village

Impresiones | Cutout Village

Construir un pueblo de papel, atraer nuevos vecinos y recuperar el placer de las manualidades son las claves de la nueva propuesta de DevilishGames.

Detrás de esta propuesta encontramos a DevilishGames, un estudio alicantino al que seguro que conocéis por juegos como Kolumno, Onirike, Minabo: A Walk Through Life, Bambas! o Cloudgazer: A Game About Watching Clouds, del que os hablé en la recopilación mensual de videojuegos desarrollados en España. Es un equipo al que admiro por su filosofía a la hora de crear juegos y por su capacidad para explorar ideas distintas y dar forma a propuestas con personalidad propia. Y con Cutout Village vuelven a sorprenderme con una aventura tranquila que recupera el encanto de los recortables de toda la vida.

La historia comienza con una pareja que quiere empezar de cero y cambiar de vida en una pequeña aldea. El lugar está prácticamente abandonado, así que ambos empiezan a pensar cómo atraer a más personas para devolverle la vida. Aquí es donde entramos nosotros, ayudándoles a construir nuevas casas, comercios y otros elementos que poco a poco transformarán el pueblo.

Para conseguirlo, tendremos que ponernos manos a la obra con tijeras, papel y pegamento. La propuesta nos invita a dar forma a todo un pueblo a partir de láminas que tendremos que recortar, doblar y ensamblar hasta convertirlas en pequeñas maquetas. Empezaremos con construcciones sencillas, pero poco a poco podremos añadir casas, comercios, árboles y otros elementos que llenarán de vida sus calles. Cada pieza requiere algo de paciencia y precisión, aunque resulta muy gratificante ver cómo todas esas partes encajan hasta formar una pequeña aldea que parece sacada de un libro de recortables.

Además, antes de ponernos manos a la obra, podremos escoger entre varios diseños para algunas de las construcciones, de modo que cada edificio tenga su propio aspecto y podamos darle un toque personal al conjunto. Por lo que he podido probar hasta ahora, las opciones de personalización son algo limitadas, aunque estamos ante un juego en Early Access y no me extrañaría que durante esta etapa se incorporasen nuevos diseños y posibilidades. En cualquier caso, esa combinación de recortar, montar y después colocar cada creación en el pueblo es una de las partes más satisfactorias de la experiencia.

No todo sale perfecto a la primera, os lo aseguro. Y, además, los errores se notan en el resultado final, ya sea un cartel torcido o una pestaña que ha quedado a la vista. Cada creación recibe una valoración y podemos repetirla para intentar mejorarla cuando queramos. No sé vosotros, pero a mí me resulta muy placentero aprender a recortar en pantalla, mantener el pulso e intentar conseguir la máxima puntuación. También ver el edificio terminado, sin desperfectos, no os lo voy a negar. Soy bastante perfeccionista y el juego consigue que quiera dejarlo todo impecable.

Mientras le damos vidad al pueblo, también tenemos otras tareas que atender, como plantar árboles frutales, recoger sus frutos, hablar con los vecinos y cumplir los encargos que nos van proponiendo. Las naranjas, las aceitunas, las cerezas o las almendras sirven para desbloquear nuevas construcciones, mientras que las monedas que conseguimos ayudando a los habitantes nos permiten mejorar las herramientas y nuestras habilidades. Incluso aparece el tradicional afilador, un personaje que encaja perfectamente con ese aire cotidiano que desprende el juego. Podrá mejorar nuestras tijeras, pero el pulso seguirá siendo cosa nuestra…

Por otro lado, elementos como los bancos, atraen visitantes, las farolas iluminan las calles cuando cae la noche y los árboles cambian con el paso de los días, primero floreciendo y después llenándose de frutos. El ciclo completo de día y noche, acompañado por el canto de los pájaros durante el día y los grillos al anochecer, ayuda a crear una atmósfera muy agradable. También me ha gustado el sonido que nos avisa cuando una fruta está lista para recoger, porque podemos localizar de qué árbol procede sin tener que revisarlos todos constantemente.

Visualmente, Cutout Village parece construido con cartulina ilustrada, con colores cálidos y un acabado que recuerda a los libros de recortables. Los habitantes tienen formas de animales y personalidades propias, mientras que las casas, los comercios y la vegetación contribuyen a dar carácter a la aldea. Su identidad mediterránea me ha recordado a Bambas!, aunque no tanto por el aspecto visual como por esa manera de evocar lugares y costumbres con pocos elementos. Un comercio, un árbol, una referencia a la gastronomía de la costa mediterránea o la presencia del afilador bastan para sugerir todo un entorno familiar sin necesidad de explicarlo demasiado. Son detalles que nos ayudan a imaginar cómo es la vida en el pueblo y que, en conjunto, le dan mucha personalidad.

Pero hay algo que me parece especialmente acertado y que amplía la experiencia más allá de la pantalla. Una vez terminamos una construcción, podemos consultar la galería y descargar su plantilla en PDF mediante un código QR para imprimirla y montarla en casa. De esta forma, aquello que hemos construido en el videojuego puede convertirse también en una creación física que recortar, doblar y pegar pieza a pieza.

Además, DevilishGames cuenta con varios libros de recortables disponibles en Amazon, una opción que refuerza todavía más esa conexión entre el juego y las manualidades. Me parece una idea estupenda para compartir, especialmente en familia. Podemos disfrutar del videojuego por nuestra cuenta y después recrear algunas de sus construcciones en casa, o sentarnos con los más pequeños para hacerlas juntos. Como madre, es una de las posibilidades que más me gustan, porque nos ofrece una excusa para pasar tiempo en compañía y disfrutar de una actividad compartida sin necesidad de estar siempre delante de una pantalla.

Después de estas primeras horas, Cutout Village me ha dejado una impresión muy positiva. Es una propuesta que invita a jugar sin prisas, disfrutar del proceso y encontrar satisfacción en cada pequeña construcción, mientras vemos cómo nuestro trabajo consigue que la aldea vuelva a llenarse de vida. Su estética cálida y esos detalles mediterráneos que cuentan tanto con tan poco le dan una personalidad muy especial, pero es la posibilidad de llevar las creaciones al mundo real lo que termina de redondear la experiencia. Si os gustan los juegos tranquilos y las manualidades, y os apetece compartirlas con otras personas, creo que aquí podéis encontrar una propuesta de lo más bonita y agradable.

Cutout Village está previsto que llegue en Acceso Anticipado el próximo 21 de octubre de 2026. 

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