Análisis | Coloratura

Análisis | Coloratura

Una aventura narrativa que nos invita a cerrar los ojos para descubrir otra forma de jugar.

Ficha Técnica

Cover of Coloratura

  • Título: Coloratura
  • Desarrollador: Nakama Game Studio
  • Editor: Nakama Game Studio y Dojo System
  • Plataformas: PC, PlayStation 5
  • Fecha de lanzamiento: PC (primer trimestre de 2027), PlayStation 5 (29 de octubre de 2026)
  • Jugadores: 1 jugador
  • Cómpralo: Coloratura

Cuando descubrí Coloratura, me llamaron la atención su estética en blanco y negro y LA forma tan particular de jugarse, pero también me intrigó su nombre. ¿Por qué Coloratura si todo parecía tan alejado del color? Después de jugarlo, encontré una respuesta que me parece casi poética. Coloratura es un término musical que hace referencia a esos pasajes vocales llenos de notas rápidas y adornos, y procede del latín colorare, que significa «colorear». Y es que, mientras el sonido nos guía, somos nosotros quienes damos forma a los escenarios en nuestra imaginación, esbozando mentalmente un mundo que se presenta en blanco y negro.

Detrás de la concepción del juego se esconde también una historia curiosa. En un reportaje publicado en La Vanguardia, Manu Collado recogía las palabras de Rafael Carneros, CTO de Nakama Game Studio, y Pedro Seco de Herrera, CEO del estudio, sobre cómo nació el proyecto. Todo empezó con Museful, un prototipo creado por Carneros y el compositor Fran Romguer durante una game jam celebrada en Sevilla. El reto consistía en desarrollar un videojuego sin personajes y, cuando uno de los integrantes del equipo enfermó antes de comenzar, ambos decidieron apostar por una idea poco habitual, una aventura sin referencias visuales, guiada por sonidos y pequeños puzles musicales. Ganaron la competición y recibieron el premio al mejor diseño sonoro. Años después, Carneros recuperó aquella idea y se la mostró a Seco de Herrera, que decidió apostar por ella. Así comenzó el camino que acabaría convirtiendo aquel prototipo en Coloratura.

Y es que la nueva aventurara de Nakama Game Studio no se limita a ofrecernos una forma diferente de jugar. Es una aventura narrativa con una idea muy original, de esas que nos obligan a salir de nuestra zona de confort como jugador. Su apuesta por la accesibilidad es una parte fundamental del título, pero no lo define por completo. También hay una protagonista a la que acompañar, una historia que descubrir y una composición musical que iremos construyendo a medida que avancemos.

Historia

La historia nos presenta a Alex, una joven musica que sufre un accidente y pierde la vista. Bajo esta premisa, tendremos que acompañarla en un viaje en el que los recuerdos, las emociones y las relaciones personales tendrán un papel crucial, mientras aprende a desenvolverse en una realidad muy distinta a la que conocía.

El juego nos  lleva por diferentes lugares y situaciones de su día a día, donde iremos conociendo a otros personajes y descubriendo nuevas formas de relacionarnos con el entorno. No se trata únicamente de avanzar de una situación a otra, sino de seguir el recorrido de la protagonista y entender cómo afronta los cambios que va experimentado. No quiero entrar en más detalles sobre lo que va aconteciendo para no desvelaros nada, pero el viaje merece la pena.

Me parece interesante que el juego utilice la pérdida de visión como punto de partida sin convertir toda la historia en un relato triste o centrado exclusivamente en la superación. Alex sigue teniendo sueños, emociones y una vida que continúa, y la música se convierte en una manera de expresarse y conectar con quienes la rodean. También hay espacio para sus relaciones personales, incluida su relación sentimental con otra mujer, representada con naturalidad, sin que tenga que convertirse en el centro de la historia. Son detalles que contribuyen a dar cabida a distintas realidades dentro del videojuego y que agradezco encontrar en propuestas que no necesitan convertirlos en una declaración de intenciones.

Jugabilidad

La principal particularidad de Coloratura es que podemos explorar sus escenarios tridimensionales sin depender de las referencias visuales tradicionales. Para orientarnos tendremos que prestar atención a la dirección, la distancia y la resonancia de los sonidos para localizar objetos, reconocer espacios y encontrar el camino.

El juego cuenta con un sistema de radar sonoro que permite detectar elementos cercanos, mientras que una mecánica de memoria registra los objetos que ya hemos encontrado para que podamos volver a localizarlos. También hay ayudas que facilitan la orientación, aunque el grado de asistencia depende del modo de juego que hayamos elegido. En mi caso, como ya sabéis que suelo inclinarme por el camino más difícil cuando tengo esa opción, decidí empezar con Eclipse, que desactiva varias de estas referencias, y probar la partida con los ojos cerrados, tal y como recomienda el propio juego.

Y ahí es donde descubrí que algo tan sencillo como entrar en el baño para ducharme antes de ir a trabajar o encontrar el bolso para salir de casa podía convertirse en una auténtica odisea. Sabía lo que tenía que hacer, pero no conseguía llegar adonde quería, chocaba con la cama o el televisor y acababa dando vueltas sin encontrar la salida. Reconozco que hubo momentos en los que me frustré, porque estamos tan acostumbrados a resolver estas pequeñas tareas de manera automática, que cuesta aceptar lo complicado que puede resultar hacerlas cuando dejamos de ver.

Sin embargo, esa frustración también me llevó a prestar atención al sonido de otra manera. Empecé a fijarme en las pistas que me rodeaban e intenté reconstruir mentalmente la distribución de los espacios, imaginando dónde podían estar los objetos y qué dirección debía seguir. Es curioso cómo el cerebro intenta adaptarse y cómo la imaginación empieza a completar aquello que no vemos. En cierto modo, me recordó a la lectura de un libro y a esa capacidad de construir en nuestra cabeza los lugares y las situaciones que nos describe, aunque aquí son los sonidos los que nos ayudan a dar forma a ese mundo. Si lo jugáis y llegáis a una zona exterior, probad a dejaros guiar por los sonidos que os rodean, como el ladrido lejano de un perro o las voces de unos niños jugando. Seguidlos y descubrid a dónde os llevan.

Los puzles siguen esa misma filosofía. Tendremos que reconocer melodías, recordar secuencias, seguir determinados ritmos o distinguir notas e instrumentos para resolver los desafíos que encontremos. A medida que avancemos, estas pequeñas piezas musicales irán formando parte de la composición final, de manera que la música no es solo un acompañamiento, sino también una parte esencial de la progresión y de la historia de Alex.

Eso sí, conviene recordar que Coloratura sigue siendo una aventura narrativa y no únicamente un experimento basado en el audio. Hay que prestar atención a lo que sucede, a los personajes y a los diálogos, porque la historia también forma parte del viaje. Habrá toma de decisiones sencillas, que aunque no afectarán al transcurso de la historia, sí tendrán peso en las conversaciones.

Gráficos y Sonido

En Coloratura, el sonido ocupa el lugar que normalmente reservamos a la imagen. El audio 3D nos ayuda a interpretar el espacio, reconocer la posición de los objetos y distinguir de dónde proceden las voces o los efectos ambientales. Por eso, utilizar auriculares es especialmente recomendable, ya que buena parte de la partida depende de esos pequeños detalles que permiten orientarnos.

El juego también ofrece diferentes opciones de asistencia visual, desde una presentación prácticamente negra hasta modos con más referencias en pantalla. Podemos elegir el nivel de ayuda que mejor se adapte a nuestras necesidades o preferencias, sin que las referencias visuales sean imprescindibles para quienes quieran centrarse en el sonido.

Como os contaba unas líneas más arriba, lo que me ha llamado la atención es cómo cambia nuestra manera de interpretar los espacios cuando dejamos de mirar la pantalla y nos concentramos en lo que escuchamos. La imaginación empieza a llenar los huecos y, poco a poco, construimos un mapa mental de los lugares que recorremos. No ocurre inmediatamente, y precisamente por eso resulta interesante comprobar cómo vamos aprendiendo a reconocer las señales que antes pasábamos por alto.

También conviene destacar el trabajo que hay detrás de una propuesta de estas características. En el mismo reportaje de La Vanguardia, Carneros explicaba que el equipo contó con la colaboración de Sergio Vera, responsable de Videociegos y jugador con discapacidad visual. Sus pruebas ayudaron a detectar dificultades que el estudio no había previsto inicialmente. Taparse los ojos no equivale a experimentar las barreras que encuentra una persona ciega, porque alguien que ha visto conserva referencias visuales y recuerdos espaciales que pueden facilitarle la orientación. La colaboración con jugadores con discapacidad visual permitió al equipo revisar esas ideas y trabajar para que el juego pudiera disfrutarse sin depender de la vista.

Por cierto, Coloratura está disponible con textos y voces en español, y cuenta con una banda sonora compuesta por José Ramón García, conocido como Bibiki.

Conclusión

Coloratura es uno de esos juegos que me cuesta valorar con los criterios que suelo utilizar en un análisis, porque estoy acostumbrada a fijarme en aspectos como los gráficos y aquí la experiencia funciona de una forma completamente distinta. Pero si me centro en lo que pretende conseguir, mi valoración es muy positiva. Me gusta especialmente cómo consigue que nos orientemos, reconozcamos el entorno y construyamos mentalmente los escenarios de un mundo que no podemos ver. Las opciones de accesibilidad facilitan la compresión del entorno, integrándose de forma natural en el diseño y demostrando que la inclusión puede formar parte de la partida desde el principio.

De forma sutil, encontramos una historia que habla de resiliencia, de superar las dificultades, de la importancia de las personas que nos acompañan y de la música como motor para seguir adelante. Jugar con los ojos cerrados no me permite comprender lo que supone vivir con una discapacidad visual, pero me ha hecho reflexionar sobre muchas de las cosas de mi día a día que doy por sentadas y agradezco encontrar juegos que me saquen de mis costumbres como jugadora y me descubran otras formas de vivir una aventura.

Por todo ello, creo que Coloratura cumple con creces lo que se propone. Es una obra que invita a replantearse cómo percibimos y entendemos un mundo virtual. Ojalá sea uno de los pasos que ayuden a abrir camino a más juegos que entiendan la accesibilidad y la inclusión como parte natural de su desarrollo. Porque necesitamos más historias así, pero también más formas de jugarlas.

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Coloratura es una aventura narrativa que apuesta por el sonido para explorar la ceguera desde una perspectiva diferente, con una historia sobre la resiliencia, la música y los vínculos personales. Su accesibilidad, su representación y su manera de invitarnos a jugar con los ojos cerrados la convierten en una propuesta singular que ojalá abra camino a otras formas de entender los videojuegos.
Coloratura es una aventura narrativa que apuesta por el sonido para explorar la ceguera desde una perspectiva diferente, con una historia sobre la resiliencia, la música y los vínculos personales. Su accesibilidad, su representación y su manera de invitarnos a jugar con los ojos cerrados la convierten en una propuesta singular que ojalá abra camino a otras formas de entender los videojuegos.
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2 comentarios

  1. Martí Quintana Muñoz

    El nivel de los indies españoles está subiendo una barbaridad. Si nuestro mercado fuese tan grande como el Chino o el Americano, podríamos llegar a ser una super potencia en el sector.

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