Un thriller detectivesco que te te atrapa desde el primer minuto.

- Título: The Last Case of John Morley
- Desarrollador: Indigo Studios
- Editor: Jandusoft
- Distribuidor: Jandusoft
- Plataformas: PlayStation 5 y PC
- Género: aventura, detectives, noir
- Fecha de salida: 27 de noviembre de 2025
- Jugadores: 1
- Idioma: textos en castellano, voces en inglés
- Cómpralo: The Last Case of John Morley
Hay géneros a los que siempre volvemos. En mi caso, las aventuras gráficas ocupan un lugar muy especial, y más aún cuando saben combinar una buena historia con misterio, tensión y ese punto de terror que se te queda agarrado al estómago. No es fácil sorprenderme a estas alturas, pero de vez en cuando aparece un título que consigue algo tan sencillo , y a la par tan complicado, como hacernos desconectar del mundo durante unas horas.
The Last Case of John Morley ha sido precisamente eso. Un juego corto, sí, pero muy bien contado; de los que no necesitan alargarse para dejar huella. Una historia que avanza con ritmo, una ambientación que atrapa desde el primer minuto y una atmósfera tan bien construida que resulta imposible no querer seguir tirando del hilo. La verdad es que lo he disfrutado especialmente en estas tardes tranquilas de fiestas navideñas, entre mantas, té caliente y una gripe que pedía algo más pausado…

La historia arranca sin concesiones. El juego nos lanza directamente a una escena inquietante en mitad de un bosque cubierto por la niebla. No sabemos quién somos ni qué estamos haciendo allí, solo avanzamos guiados por la intuición y por una incómoda sensación que no nos abandona.
Tras ese prólogo, despertamos en un hospital. Somos John Morley, un detective privado marcado por su último caso, herido física y emocionalmente. Nuestra secretaria nos ha abandonado tras meses sin cobrar, dejándonos una nota y una última pista: una mujer desea vernos. Esa mujer es Lady Margaret Fordside, una aristócrata que quiere reabrir el caso del asesinato de su hija, ocurrido veinte años atrás y cerrado en falso por la policía.
A partir de ahí, la investigación nos lleva a una mansión abandonada, detenida en el tiempo, donde cada estancia parece guardar un secreto y cada silencio pesa. La narrativa avanza con ritmo medido, apoyándose en documentos, conversaciones y recreaciones del pasado que iremos desbloqueando. El juego no necesita explicarlo todo de forma explícita; confía en nosotros como jugadores, y eso se agradece. La verdad es que el misterio se construye con paciencia y una tensión constante que nunca se rompe del todo.
A nivel jugable, The Last Case of John Morley apuesta por una estructura claramente narrativa y lineal, algo que no es un defecto, sino una decisión consciente. La exploración es el eje central. Examinamos objetos, leemos documentos, observamos el entorno y reconstruimos fragmentos del pasado a través de puntos interactivos que activan recuerdos.
Los puzles están bien integrados y fomentan la observación. No buscan desesperarnos, sino hacernos pensar. Desde orientar bustos hacia los objetos que marcaron la vida de sus dueños hasta interpretar pistas escondidas en textos y fotografías, todo tiene sentido dentro del contexto. Además, nuestro protagonista podrá investigar fragmentos del pasado y reconstruir los hechos siguiendo pistas marcadas en color verde.
No estamos ante un juego que nos lleve de la mano de forma descarada, pero tampoco pretende ser críptico. Aquí investigar significa observar con atención, atar cabos y aceptar que, a veces, la respuesta no llega a la primera.

Gráficamente, el juego no busca deslumbrar con músculo técnico, pero sí lo hace con dirección artística y atmósfera. Los escenarios están muy bien acabados, con una iluminación cuidada y espacios que transmiten abandono, humedad y decadencia. Cada escenario es casi un personaje más.
El sonido merece una mención especial. Jugado con auriculares, la experiencia se multiplica. Murmullos que no sabemos si son viento o voces, crujidos en el piso superior, pasos que resuenan cuando no deberían, todo está medido con precisión quirúrgica. No es un terror basado en sobresaltos constantes, sino en incomodidad sostenida, y eso funciona de maravilla.
Las voces en inglés están bien interpretadas y los textos en castellano son claros y cuidados, sin errores. La banda sonora acompaña sin imponerse, dejando que el silencio haga gran parte del trabajo.
The Last Case of John Morley es una aventura narrativa que entiende perfectamente qué quiere contar y cómo hacerlo. Es una experiencia perfecta para quienes disfrutamos de las buenas historias, de avanzar con calma mientras resolvemos puzles no muy complicados basados en la observación. Un juego perfecto que te envuelve con su relato oscuro y adulto, su misteriosa atmósfera y un protagonista roto que resulta creíble y cercano.
