Agefield High: Rock the School recupera la irreverencia de las comedias juveniles de los 2000

Agefield High: Rock the School recupera la irreverencia de las comedias juveniles de los 2000

Una aventura de mundo abierto donde saltarse clases puede ser tan importante como aprobarlas.

El estudio responsable de Agefield High: Rock the School propone un regreso directo a los primeros años de los 2000 con una aventura de mundo abierto que bebe sin disimulo de las comedias adolescentes de la época y de referentes como Bully.

La historia arranca con Sam, un estudiante recién llegado a la tranquila ciudad de Agefield justo antes del final del curso. Lo que parece una transición escolar más pronto se convierte en el inicio de algo mucho más caótico cuando conoce a Kale y Axel, dos compañeros decididos a llevar a cabo un plan tan simple como arriesgado: “Rock the School”, una especie de declaración de intenciones para convertir su último tramo de instituto en una leyenda difícil de olvidar.

El juego construye su identidad alrededor de esa dualidad constante entre la rutina académica y la rebeldía. Por un lado, asistir a clase forma parte del sistema de progreso y permite obtener recursos. Por otro, ignorar las obligaciones escolares abre la puerta a situaciones mucho más imprevisibles, donde profesores, normas y hasta la propia policía se convierten en obstáculos directos.

Además, el mundo abierto de Agefield no se limita al entorno del instituto. La ciudad y sus alrededores esconden secretos, actividades secundarias y pequeñas historias que refuerzan esa sensación de libertad adolescente tan propia de la época que inspira el juego. Todo ello acompañado por opciones de personalización que permiten moldear la identidad de Sam, desde su vestimenta hasta su bicicleta o sus tatuajes.

La estructura narrativa también apuesta por las decisiones del jugador, con consecuencias que desembocan en dos finales distintos. Esa ramificación refuerza la idea de que cada acción, por trivial que parezca, contribuye a definir qué tipo de estudiante, o qué tipo de leyenda, acaba siendo el protagonista.

Con una campaña de entre 8 y 10 horas, más de 30 misiones principales y contenido secundario adicional, Agefield High: Rock the School no busca reinventar el género, sino capturar una sensación muy concreta: la de aquellos años en los que el instituto parecía el centro del universo y cada pequeño acto de rebeldía podía sentirse como una gran historia.

El título, ya está disponible para reservar en formato físico para PlayStation 5.

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