The Relic: First Guardian, un viaje de fantasía oscura entre leyendas asiáticas y combates.

- Título: The Relic: First Guardian
- Desarrollador: Project Cloud Games
- Editor: Perp Games
- Distribuidor: Meridiem Games
- Plataformas: PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S
- Fecha de salida: 31 de julio de 2026
- Jugadores: 1
- Idioma: español, inglés, coreano y otros idiomas
- Cómpralo: The Relic: First Guardian
- Edición Física: The Relic: Firts Guardian – Standard Edition
Los soulslike tienen algo que engancha. Puede ser esa sensación de aprender a base de morir, memorizar los movimientos de un jefe o descubrir poco a poco cómo funciona un mundo que no siempre quiere explicarnos todo. A mí me gusta especialmente cuando un estudio recoge esta fórmula y decide añadirle sus propios ingredientes, porque es ahí donde podemos encontrar propuestas que, aun partiendo de una base conocida, tienen algo diferente que ofrecer.
Actualmente estoy jugando a Lords of the Fallen (2023) en modo cooperativo y he de reconocer que me está pareciendo maravilloso, especialmente por su arquitectura de niveles y sus escenarios. La forma en la que utiliza el mundo de los vivos y los muertos a través de Axiom y Umbral me parece una de sus grandes virtudes, porque la linterna no sirve únicamente para combatir o descubrir caminos, sino que también se convierte en una especie de herramienta para resolver pequeños puzles. Además, tengo pendiente Mortal Shell 2, al que espero poder echarle el guante pronto.
Por eso tenía curiosidad por descubrir qué podía ofrecerme The Relic: First Guardian, un soulslike desarrollado por Project Cloud Games, un pequeño estudio coreano formado por unas doce personas que ha dedicado alrededor de seis años a sacar adelante este proyecto. Y quizá precisamente por eso conviene acercarse a él teniendo en cuenta que estamos ante un equipo mucho más pequeño, pero con la ambición de construir su propia visión de la fantasía oscura inspirada en la mitología y el folclore coreano.

En The Relic: First Guardian nos ponemos en la piel del Primer Guardián, el único capaz de cambiar el destino del mundo bajo la bendición de Tibelle. Una responsabilidad considerable para alguien que tendrá que recorrer un territorio devastado mientras intenta descubrir qué ha sucedido y cuál es realmente su papel dentro de esta historia.
El argumento está ligado a la mitología y el folclore coreano, algo que se nota especialmente en las historias secundarias que iremos encontrando durante nuestra aventura. El juego no nos cuenta todo de forma directa y tendremos que prestar atención a notas, cartas, escritos y conversaciones con los personajes para ir reconstruyendo algunos de los acontecimientos. Hay relatos relacionados con la pérdida, el duelo y la espera, como el de una mujer que busca a su marido después de una batalla y cuyo dolor termina transformándola en un monstruo. También encontramos historias más pequeñas, como la de una esposa que espera el regreso de su marido mientras su hija juega con unos molinillos de viento.
Son momentos que consiguen transmitir bastante con muy poco y que ayudan a que el mundo tenga una identidad propia más allá de los combates. Algunas de estas historias incluso terminan llevándonos hasta escenarios especialmente bonitos, donde el juego consigue bajar el ritmo y dejarnos simplemente contemplar lo que tenemos delante.
No todas las situaciones tienen el mismo impacto y en alguna ocasión podemos encontrarnos con enfrentamientos que parecen introducirse de manera algo brusca dentro de una historia secundaria. Aun así, me ha gustado que el juego intente contar pequeños relatos independientes y que no todo gire alrededor de nuestra misión principal.
Además, existe un detalle curioso que acompaña toda nuestra aventura. El juego registra el número de veces que morimos, mostrando el contador correspondiente. Puede parecer una pequeña anécdota, pero teniendo en cuenta el género al que pertenece, resulta bastante apropiado (y práctico, si eres streamer).
La base de The Relic: First Guardian se encuentra, como podéis imaginar, en sus combates y exploración. Estamos ante un soulslike en el que tendremos que aprender los movimientos de nuestros enemigos, gestionar nuestros recursos y encontrar el momento adecuado para atacar.
Una de las particularidades del sistema es que cada movimiento tiene un coste. Correr, esquivar o defendernos consume nuestra resistencia. Los ataques, sin embargo, no consumen esta resistencia, por lo que tendremos que prestar especial atención a nuestras acciones defensivas. Esto hace que la gestión de la “stamina” tenga bastante importancia, especialmente durante los enfrentamientos más largos. No podemos esquivar o bloquear sin pensar constantemente y tendremos que aprender cuándo merece la pena gastar nuestra energía.
La defensa también tiene un papel importante. Nuestros ataques y bloqueos pueden ir reduciendo el vigor de los enemigos hasta conseguir que queden expuestos. Cuando su cuerpo queda paralizado y su guardia se rompe, tendremos una oportunidad para aprovechar esa apertura y causar un daño considerable.
El sistema premia especialmente a quienes consiguen dominar el parry y los tiempos de defensa, aunque también podremos recurrir a las esquivas cuando nos encontremos con ataques especialmente poderosos o cargados que no podemos bloquear.
Los enfrentamientos contra los jefes siguen esta misma filosofía. Tendremos que observar sus patrones de movimiento, descubrir cuándo podemos atacar y aprender qué golpes debemos evitar. En mi caso, no me han parecido especialmente difíciles, aunque algunos encuentros consiguen poner a prueba nuestra capacidad para reaccionar.

Además, algunos jefes utilizan elementos del propio escenario para complicarnos las cosas. Podemos encontrarnos, por ejemplo, con barriles explosivos que pueden acabar afectando a nuestra barra de vida si no prestamos atención a lo que tenemos alrededor. Pero también pueden servirnos para causar daño a nuestro oponente.
Uno de los aspectos que más diferencia esta propuesta de otros soulslike es su sistema de progresión. Aquí no existe el tradicional sistema de niveles en el que acumulamos experiencia y subimos atributos. Para quienes no disfrutáis demasiado de tener que repetir zonas para conseguir niveles, puede resultar una alternativa bastante interesante.
Nuestra progresión depende principalmente del equipamiento, las armas y las reliquias. Las armas pueden mejorarse utilizando diferentes materiales, entre ellos fragmentos de reliquia o fragmentos de erosión, y las reliquias nos permiten conseguir diferentes efectos pasivos.
También contamos con cinco tipos de armas, cada uno con sus propias características y posibilidades de combate. Esto permite adaptar nuestro estilo de juego a la manera en la que nos resulte más cómodo enfrentarnos a los enemigos.
A medida que avanzamos podremos despertar diferentes técnicas mediante la Memoria de los Antiguos, que nos permite recuperar habilidades que habían quedado selladas. La energía de la reliquia también está relacionada con estas técnicas y con la recuperación de las capacidades olvidadas del Guardián.
Para recuperar nuestra vida contamos con el Aliento de Esser, una especie de vestigio que nos permite restaurar parte de nuestra salud de manera limitada. También existen puntos de descanso que funcionan de una forma similar a las hogueras que encontramos habitualmente en este tipo de juegos y que nos permiten recuperarnos y preparar nuestra siguiente incursión.
Otra diferencia respecto a muchos soulslike es que los enemigos derrotados no vuelven a aparecer. Esto cambia bastante la sensación de avanzar por las zonas, ya que una vez hemos limpiado un camino no tendremos que enfrentarnos nuevamente a los mismos enemigos cada vez que pasemos por allí.
También disponemos de viaje rápido entre diferentes zonas, algo que facilita bastante el desplazamiento por el mundo y nos permite regresar a lugares anteriores cuando sea necesario.
La exploración también tiene su propia importancia. El mundo semiabierto nos invita a recorrer diferentes zonas, buscar materiales y descubrir caminos mientras seguimos avanzando. La sensación general es la de encontrarnos ante un territorio que ha sufrido una gran devastación y que todavía guarda secretos y pequeños relatos en sus rincones.
Y aquí es donde he encontrado algunos de los problemas que más han afectado a mi experiencia. Durante la partida he sufrido bajadas de frames y ralentizaciones, especialmente en determinados momentos y durante algunos combates contra jefes. No han hecho imposible jugar, pero sí han conseguido romper el ritmo en situaciones en las que precisamente necesitamos reaccionar con rapidez.
La cámara también puede resultar demasiado sensible con su configuración predeterminada. Por suerte, podemos ajustar su comportamiento desde las opciones, algo que recomiendo hacer si al principio os resulta incómoda.
Son detalles que quizá puedan parecer menores por separado, pero en un juego donde el tiempo de reacción y la precisión tienen tanta importancia, terminan teniendo cierta repercusión en la experiencia.
Visualmente, el título apuesta por una fantasía oscura con una fuerte inspiración asiática, algo que se refleja tanto en los escenarios como en las criaturas y personajes que encontraremos durante nuestro viaje.
El diseño de los escenarios consigue crear una atmósfera bastante particular. Hay zonas devastadas, paisajes oscuros y lugares que contrastan con otros espacios más abiertos y tranquilos. En algunos momentos, especialmente durante determinadas historias secundarias, encontramos escenarios que transmiten mucho con elementos muy sencillos.
La ambientación es, para mí, uno de los aspectos que más ayudan a diferenciarlo dentro del género. No intenta competir únicamente desde el apartado técnico, sino que busca construir una identidad visual relacionada con su inspiración coreana.
También encontramos una buena variedad de enemigos y jefes. Los enfrentamientos importantes suelen estar acompañados por diseños más trabajados y permiten encontrarnos con criaturas bastante diferentes entre sí.
Sin embargo, los problemas técnicos que he comentado anteriormente también aparecen aquí. Algunas ralentizaciones y caídas de rendimiento resultan especialmente visibles durante determinados combates y hacen que la experiencia pierda algo de fluidez. Por otro lado el juego tiene una especie de velo luminoso que se extiende en zonas luminosas, sobre todo en exteriores, que molesta.
El apartado sonoro acompaña correctamente a la ambientación y contribuye a crear ese tono de fantasía oscura y mundo devastado. Las diferentes situaciones y enfrentamientos cuentan con una ambientación que encaja con lo que estamos viendo en pantalla.
The Relic: First Guardian es un soulslike con personalidad propia, especialmente por su ambientación inspirada en el folclore coreano y por una progresión que prescinde del sistema tradicional de niveles. Sus combates, las diferentes armas y el sistema de reliquias ofrecen suficientes posibilidades para experimentar y encontrar nuestra manera de jugar.
También me ha gustado descubrir las pequeñas historias que encontramos durante la aventura, porque algunas consiguen transmitir emociones y darle más profundidad a un mundo que, de otra manera, podría quedarse únicamente en escenarios y combates.
Eso sí, hay determinados aspectos que necesitan algo más de pulido. Las bajadas de rendimiento, algunas ralentizaciones y ciertos problemas de cámara pueden afectar a momentos importantes, especialmente cuando estamos enfrentándonos a un jefe y necesitamos reaccionar con precisión.
Pero creo que también es importante poner todo esto en contexto. Estamos ante un proyecto desarrollado durante años por un equipo pequeño de alrededor de doce personas, y detrás de él hay buenas ideas y una clara intención de construir algo propio. Compararlo directamente con producciones mucho más grandes no termina de hacerle justicia.
The Relic: First Guardian me deja, por tanto, con la sensación de estar ante una propuesta con una base interesante y margen para seguir creciendo, que puede resultar especialmente atractiva para quienes disfruten del género y quieran descubrir una ambientación diferente.
Y si os interesa jugarlo en formato físico, Meridiem Games distribuye en España la edición física para PlayStation 5, una edición que además llega con diferentes contenidos según la versión elegida.
