La esencia del point and click clásico cobra vida entre trazos a lápiz y una personalidad arrolladora.

A Lost Man: Chapter 1, una aventura point and click de corte clásico desarrollada por un pequeño equipo independiente de tan solo dos personas afincado en Toulouse. Como apasionada de las aventuras gráficas de toda la vida (sí, , soy una romántica del género y sigo disfrutando tanto de los grandes clásicos como de esas pequeñas propuestas que mantienen viva su esencia), este era uno de esos juegos que, tarde o temprano, pasaría por mis manos. Tan solo necesité ver unas pocas imágenes para captar mi atención. Su apartado artístico, completamente dibujado a mano, desprende un carácter único. Y si hay algo que con el tiempo, es que muchas veces las obras que menos ruido hacen son precisamente las que más cosas tienen que contar. Y A Lost Man es, precisamente, uno de esos casos.
Lejos de convertir la Primera Guerra Mundial en un espectáculo de explosiones y grandes batallas, el juego nos propone una historia mucho más íntima. Aquí la guerra es el telón de fondo, pero nunca la protagonista. Lo importante es el viaje de un soldado que ha decidido desertar y solo desea regresar a casa, mientras nosotros recorremos un mundo devastado que, gracias a su cuidada dirección artística, transmite la sensación de estar avanzando por las páginas de una novela gráfica interactiva. Y creedme, una vez empieza el viaje, resulta difícil no querer descubrir qué se esconde tras cada escenario y cada personaje que encontramos por el camino.

Nos situamos en 1916, en algún lugar entre dos líneas del frente. Tras despertar después de un accidente, completamente solos y rodeados por un paisaje devastado, emprendemos un viaje con el objetivo de regresar a París para reencontrarnos con Eugénie, nuestra amada.
A partir de aquí comenzaremos una huida por una tierra marcada por el conflicto. Atravesaremos granjas abandonadas, iglesias semiderruidas y escenarios donde la muerte parece haberse convertido en una presencia constante. En nuestro camino conoceremos personajes tan peculiares como ambiguos, algunos casi místicos, que contribuyen a reforzar esa sensación de que nos encontramos en un lugar entre la realidad y el delirio.
Más allá del contexto histórico, A Lost Man habla de la culpa, del miedo y del instinto de supervivencia. De esas personas que, atrapadas entre el deber y el deseo de volver junto a quienes aman, intentan encontrar una salida en un mundo que parece haber perdido toda esperanza.
A Lost Man: Chapter 1 bebe de las aventuras gráficas de antaño. Podremos explorar los escenarios, examinar cada rincón, recoger objetos y combinarlos, consultar documentos además de hablar con todos los personajes que vayamos encontrando por el camino. Como en los grandes point and click, la observación será una de nuestras mejores aliadas.
Sin embargo, hay un detalle que me ha parecido especialmente interesante. Muchas veces no avanzaremos simplemente por encontrar un objeto, sino por descubrir una información concreta durante una conversación. Hablar con un personaje puede desbloquear nuevas opciones de diálogo con otro, haciendo que la propia información se convierta en una pieza más del rompecabezas.
Eso sí, aquí también encontramos el principal punto débil del juego. La progresión resulta bastante rígida y, en ocasiones, nos obliga a seguir exactamente el orden previsto por los desarrolladores. Más de una vez tendremos claro qué queremos hacer, pero no nos dejarán avanzar hasta haber activado una conversación concreta o utilizado un objeto en el momento exacto. Esto provoca algo de ensayo y error y nos obliga a recorrer varias veces los mismos escenarios buscando ese pequeño detalle que hemos pasado por alto.
Algo parecido sucede con algunos puzles. La mayoría están bien planteados y resultan satisfactorios de resolver, aunque en determinados momentos su lógica se vuelve demasiado enrevesada. Personalmente, creo que un sistema de pistas gradual habría encajado mejor con el tono pausado del juego.
A su sencillez se suma una interfaz perfectamente integrada con un sistema de inventario que solo aparece cuando el jugador lo desea. Además podremos combinar objetos desde el mismo así como inspeccionarlos en busca de información complementaria.

Si hay un apartado donde A Lost Man consigue marcar la diferencia es, sin ninguna duda, en su dirección artística.
Todo el juego está dibujado completamente a mano sobre papel y eso se percibe en cada escenario. Cada árbol, cada edificio y cada rincón parecen formar parte de un cuaderno de ilustraciones. La elección de una sobria escala de grises no responde únicamente a una cuestión estética; transmite perfectamente la crudeza, la tristeza y la incertidumbre que acompañan al protagonista durante todo el viaje.
Y precisamente por eso destacan todavía más los pequeños toques de color que aparecen durante la aventura. La luz cálida de una vela, el resplandor del fuego o el rojo de la sangre rompen la monotonía del gris y adquieren un enorme peso simbólico. Como si, en medio de tanta oscuridad, todavía quedaran pequeños destellos de vida… o recordatorios constantes de la muerte.
Los bocadillos de diálogo inspirados en el cómic terminan de reforzar esa sensación de estar recorriendo una novela gráfica interactiva. Además, aunque no hay voces, el diseño sonoro esconde un detalle que me pareció una auténtica genialidad. Cada vez que hablemos con un personaje, escucharemos el característico sonido de un lápiz escribiendo o garabateando sobre el papel. Es un recurso aparentemente sencillo, pero encaja de forma perfecta con la propuesta visual del juego.
La banda sonora, por su parte, pasa deliberadamente a un segundo plano. Sus delicadas melodías de cuerda, cargadas de una melancolía constante, aparecen únicamente cuando la escena lo requiere y sin buscar eclipsar lo que sucede en pantalla. De hecho, gran parte de la fuerza atmosférica de A Lost Man nace precisamente del sonido ambiental. Desde el eco de los bombardeos resonando en la distancia, el viento soplando campos desolados, el graznido de los cuervos o los sonidos de la fauna que todavía resiste entre las cicatrices de la guerra. Son pequeños detalles que, sumados, construyen una ambientación tremendamente inmersiva y refuerzan constantemente la sensación de soledad que acompaña al protagonista durante su viaje.
Por otro lado, A Lost Man: Chapter 1 solo está disponible con textos en inglés y francés. La verdad es que me habría gustado disfrutarlo en español, especialmente porque estamos ante una aventura donde los diálogos y la narrativa son fundamentales. Sin embargo, teniendo en cuenta los orígenes del estudio, es una carencia fácil de entender. Aun así, la barrera del idioma puede echar para atrás a quienes no estén acostumbrados a jugar este tipo de aventuras en otro idioma.
A Lost Man: Chapter 1 es un juego íntimo con una ambientación y una dirección artística que hablan por sí solas. Es cierto que algunos puzles pueden resultar algo rebuscados y que la progresión, en determinados momentos, obliga a seguir un camino quizá demasiado marcado. No obstante, son pequeños detalles dentro de una obra que sabe muy bien qué quiere contar y, sobre todo, cómo quiere hacerlo.
Si os apasionan los point and click clásicos, las historias pausadas y los juegos donde la ambientación tiene tanto peso como la propia historia, aquí tenéis uno de esos pequeños proyectos independientes que merece la pena descubrir. ¡Estoy deseando jugar al siguiente capítulo!
