There Are No Ghosts at the Grand muestra su lado más inquietante

There Are No Ghosts at the Grand muestra su lado más inquietante

Un indie narrativo que mezcla misterio sobrenatural y música en un pueblo costero lleno de secretos.

El estudio Friday Sundae ha vuelto a captar la atención del panorama independiente con un nuevo tráiler de There Are No Ghosts at the Grand, presentado recientemente durante el ID@Xbox Indie Showcase. Y lo cierto es que no se trata de un avance cualquiera, sino de una pieza que deja entrever con bastante claridad la ambición y el tono tan particular de este proyecto.

En este nuevo vistazo, el juego profundiza en sus mecánicas principales, combinando renovación en mundo abierto, exploración narrativa y elementos sobrenaturales con una naturalidad que, al menos sobre el papel, resulta difícil de ignorar. Además, introduce un detalle clave que marca el ritmo de toda la experiencia: un ciclo de 30 días y 30 noches en el que cada decisión cuenta y el tiempo, como suele ocurrir en las buenas historias, nunca parece suficiente.

La premisa sitúa al jugador en la piel de Chris David, un estadounidense que hereda un hotel costero en Inglaterra que ha visto días mucho mejores. Durante las horas de luz, la rutina parece casi reconfortante: reparar paredes, devolver el brillo a habitaciones olvidadas y ayudar a levantar un pueblo que se cae a pedazos. Sin embargo, cuando cae la noche, el ambiente se transforma, y lo que parecía un proyecto de restauración casi terapéutico empieza a mostrar grietas mucho más profundas, como si el propio edificio respirara recuerdos incómodos.

El tráiler deja ver que el hotel no es el único escenario. El jugador podrá explorar un pequeño mundo abierto alrededor de Kingswood-on-Sea, donde tiendas abandonadas y edificios en ruinas esperan una segunda oportunidad. Herramientas como la arenadora o el pulverizador de pintura no solo sirven para reconstruir espacios, sino que, además, actúan como puertas hacia historias ocultas, desbloqueando recuerdos, secretos e incluso presencias que parecen resistirse a desaparecer.

No obstante, el giro más llamativo llega con las investigaciones nocturnas. Es entonces cuando esas mismas herramientas adquieren un propósito inesperado. Lo que durante el día servía para restaurar, por la noche se convierte en algo más cercano a un equipo improvisado de caza de fantasmas. Lugares como la iglesia del pueblo, apenas insinuados en el tráiler, apuntan a momentos de tensión contenida, de esos que no necesitan sobresaltos constantes para dejar huella.

A todo esto se suma un componente musical que aporta personalidad al conjunto. El avance incluye “Skeletons in the Closet”, interpretada por Marcia Richards, una de las más de diez canciones originales que forman parte del juego. Cada personaje, según se ha mostrado, contará con su propia narrativa musical, lo que añade una capa emocional que va más allá de lo habitual en este tipo de propuestas.

Con esta mezcla de gestión, exploración y misterio Lovecraftiano, There Are No Ghosts at the Grand no solo propone reconstruir un hotel, sino también enfrentarse a aquello que sus paredes parecen haber estado ocultando durante demasiado tiempo. Y aunque el propio título insista en lo contrario, todo apunta a que en el Grand hay algo más que polvo y pintura descascarillada.

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