Análisis | Deshattack!

Análisis | Deshattack!

Un frenético arcade que convierte una idea imposible en una de las propuestas más originales y divertidas del año.

Ficha Técnica

Denshattack! cover

  • Título: Denshattack!
  • Desarrollador: Undercoders
  • Editor: Fireshine Games
  • Distribuidor: Fireshine Games
  • Plataformas: PC, PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2
  • Fecha de salida: 15 de julio de 2026
  • Jugadores: 1 jugador
  • Idioma: Textos en español
  • Cómpralo: Denshattack!

Hay análisis que resultan especialmente difíciles de escribir, y este es uno de ellos. No porque Denshattack! sea un juego complicado de valorar, sino porque cuesta muchísimo mantener la neutralidad cuando un juego consigue despertar tanto entusiasmo. Hacía tiempo que no me encontraba con un videojuego tan genuino, tan extravagante y, al mismo tiempo, tan increíblemente divertido. De esas propuestas que no dejan de sorprendernos y que consiguen que juegues con una sonrisa de oreja a oreja.

Y es que Denshattack! toma una idea que sobre el papel parece una auténtica locura y la convierte en uno de los arcades más originales que he jugado en mucho tiempo. Lo que empieza como una mezcla imposible entre la precisión casi quirúrgica de Densha de Go! y la espectacularidad de Tony Hawk’s Pro Skater termina funcionando con una naturalidad sorprendente. En pocos minutos dejas de pensar que estás controlando un tren para centrarte únicamente en enlazar derrapes, saltos, grinds y acrobacias mientras los escenarios no dejan de reinventarse. La sensación es difícil de explicar. Es como subir a una montaña rusa en la que, además, sois vosotros quienes decidís hacia dónde dirigirla.

Recuerdo perfectamente las sensaciones que me dejó la demo. Y ya entonces pensé que Undercoders tenía algo muy especial entre manos, pero la versión final ha superado con creces mis expectativas. No se limita a ampliar lo que ya funcionaba si no que desarrolla cada una de sus ideas con una confianza admirable y demuestra que aquella premisa tan extravagante escondía un diseño mucho más profundo de lo que parecía a simple vista.

Quizá esa sea precisamente una de las mayores virtudes del estudio barcelonés. Después de sorprendernos (junto a Talpa Games) con propuestas tan diferentes como Mail Mole o Koa and the Five Pirates of Mara, vuelve a cambiar completamente de registro sin perder su identidad. Denshattack! bebe de los grandes arcades, de los juegos de skate, del anime más desenfadado e incluso de la cultura ferroviaria japonesa, pero en ningún momento tienes la sensación de que se está imitando a nadie. Todo se mezcla con una personalidad arrolladora hasta dar forma a una obra tan ecléctica como única.

Como os decía, hacía mucho tiempo que un videojuego no conseguía transmitirme esa sensación de descubrimiento constante. Me recordó muchísimo a la primera vez que jugué a Katamari Damacy por esa mezcla de sorpresa, incredulidad y fascinación al comprobar que una idea aparentemente absurda no solo funciona, sino que acaba convirtiéndose en una auténtica genialidad. Hay juegos que entretienen. Denshattack!, en cambio, consigue hacernos disfrutar con la misma ilusión con la que descubríamos videojuegos cuando todo nos parecía nuevo.

Historia

La historia nos traslada a un Japón alternativo que intenta salir adelante tras una enorme catástrofe climática. Mientras las grandes corporaciones han protegido a parte de la población dentro de inmensas ciudades cubiertas por cúpulas, el resto del país sobrevive como puede lejos de ese supuesto paraíso tecnológico.

En este contexto conocemos a Emi Araki, una joven repartidora que pronto termina descubriendo el mundo de los Denshattackers, grupos rebeldes que han recuperado las antiguas líneas ferroviarias para convertirlas en el escenario de carreras, desafíos y espectaculares enfrentamientos sobre raíles. Todo comienza casi por casualidad, cuando un simpático fotógrafo llamado Fernando nos pide ayuda para inmortalizar estas competiciones y publicar sus fotografías en un pequeño fanzine clandestino. Ese punto de partida sirve además como un excelente tutorial que nos introduce poco a poco tanto en las mecánicas como en el peculiar universo que ha creado Undercoders.

Aunque el tono nunca deja de ser desenfadado, el juego esconde un trasfondo bastante más interesante de lo que podría parecer en un primer momento. Poco a poco iremos descubriendo cómo las distintas bandas controlan las prefecturas japonesas mientras la poderosa corporación Miraido mantiene un férreo control sobre el país. La narrativa desprende un marcado espíritu shōnen, con personajes llenos de energía, rivalidades que terminan convirtiéndose en alianzas y un mensaje muy claro sobre la importancia de la comunidad frente al abuso del poder.

Quizá no sea una historia especialmente compleja, pero tampoco lo necesita. Su principal virtud está en acompañar perfectamente el ritmo de la aventura y servir de excusa para seguir descubriendo nuevos escenarios y personajes llenos de carisma.

Jugabilidad

Si tuviera que explicar qué se siente al jugar a Denshattack!, probablemente diría que es como si Tony Hawk’s Pro Skater, Jet Set Radio y Densha de Go! hubieran decidido compartir asiento en el mismo viaje. Sobre el papel la idea parece imposible pero en la práctica funciona de maravilla.

Nuestra misión consiste en mantener el ritmo mientras esquivamos obstáculos, cambiamos de carril, realizamos saltos imposibles, encadenamos trucos, derrapamos en las curvas y buscamos la mejor puntuación posible. Lo curioso es que el juego consigue introducir todas estas mecánicas de forma progresiva, permitiendo que el aprendizaje resulte bastante natural. Empezamos aprendiendo a acelerar, frenar o utilizar el claxon para levantar barreras, pero antes de darnos cuenta ya estamos haciendo acrobacias y grinds sobre raíles individuales que requieren bastante precisión.

Uno de los detalles que más me ha gustado son precisamente los derrapes. Cada vez que afrontamos una curva importante aparece una pequeña barra de precisión que nos invita a soltar el freno en el momento exacto. Si clavamos el tiempo recibimos un satisfactorio “Perfect” acompañado de un impulso extra de velocidad. Es una mecánica sencilla, pero tremendamente gratificante cuando conseguimos dominarla y empezar a enlazar curvas sin perder la velocidad.

A partir de ahí el juego empieza a desplegar todo su potencial. Los trucos funcionan mediante combinacion de direcciones y botones muy similares a las de los clásicos juegos de skate, hasta el punto de que incluso contamos con una Trucopedia donde consultar todos los movimientos disponibles. En mi caso lo he jugado en PlayStation 5 con mando y en su día jugué a la demo en PC con teclado y, sinceramente, creo que es uno de esos juegos donde el control analógico marca una diferencia enorme.

Cada nivel plantea además objetivos distintos que van mucho más allá de simplemente alcanzar la meta. Tendremos que completar el recorrido sin chocar, destruir determinados elementos del escenario, realizar un número concreto de derrapes perfectos, conseguir cierta puntuación o completar desafíos específicos que nos recompensan con medallas de bronce, plata u oro. Todo ello convierte cada circuito en una invitación constante a volver para intentar mejorar nuestro resultado. Y creedme que os vais a picar.

Porque uno de los grandes aciertos de Denshattack! está precisamente en su rejugabilidad. Cada escenario esconde coleccionables, rutas alternativas, sprays de pintura para decorar nuestros trenes, páginas para completar el fanzine de Fernando e incluso los espectaculares raíles arcoíris, que solo aparecen cuando conseguimos mantener una buena cadena de combos. Esos nuevos caminos esconden atajos, objetivos secundarios y secretos que hacen que repetir niveles nunca resulte una obligación, sino casi una excusa para seguir perfeccionando nuestra habilidad.

Además podremos desbloquear nuevos modelos de tren, cada uno con pequeñas diferencias en su manejo, así como pegatinas y elementos cosméticos para personalizarlos desde el garaje. También encontraremos personajes repartidos por el mapa que nos propondrán encargos opcionales, como pintar ciudades abandonadas, destruir antenas de comunicación o completar desafíos especiales. Sin embargo, donde realmente termina conquistándonos es en su diseño de niveles.

No exagero si digo que prácticamente cada fase introduce una idea nueva. Cuando creemos haber visto todo lo que el juego puede ofrecer aparece una nueva mecánica, un nuevo tipo de obstáculo o una secuencia completamente inesperada. Uno de mis momentos favoritos llega cuando, tras un salto imposible, aterrizamos sobre una gigantesca noria que comienza a rodar sobre el agua mientras seguimos realizando acrobacias antes de caer a las profundidades perseguidos por enormes bolas de lava al más puro estilo Indiana Jones. Suena completamente absurdo. Realmente lo es y por eso es tan divertido.

Esa capacidad para sorprender constantemente me parece uno de los mayores logros de Undercoders. Nunca sabes qué locura te espera a escasos metros.

Gráficos y Sonido

Visualmente, Denshattack! es un auténtico festival de color. Su estética cel shading mezcla anime, grafiti, cultura urbana y paisajes tradicionales japoneses con una naturalidad sorprendente. Cada prefectura posee una identidad propia y consigue que el viaje resulte muy variado, alternando entornos rurales, enormes ciudades, montañas nevadas o escenarios completamente delirantes donde cualquier cosa parece posible.

Los personajes desprenden muchísimo carisma, los trenes poseen diseños llenos de personalidad y pequeños detalles, como encontrar a Molty, el simpático protagonista de Mail Mole,  escondido en uno de los escenarios, demuestran el cariño con el que el estudio ha construido este universo.

A todo ello se suma una banda sonora firmada por Tee Lopes, compositor al que muchos recordaréis por Sonic Mania. Sus temas electrónicos, llenos de energía y ritmo, encajan perfectamente con la velocidad del juego y consiguen que cada derrape, cada salto y cada combo resulten todavía más satisfactorios. Es una de esas músicas que, sin apenas darte cuenta, termina marcando el pulso de toda la partida.

Conclusión

Denshattack! es una de esas obras que consiguen mantener la ilusión intacta durante toda la partida, porque cada nivel introduce una nueva idea, una nueva locura o una situación que vuelve a arrancarnos una sonrisa cuando pensamos que ya lo habíamos visto todo.

Lo que más me ha gustado es que una propuesta tan extravagante funcione con tanta naturalidad. En ningún momento da la sensación de que sus mecánicas estén ahí únicamente para llamar la atención. Todo tiene sentido, todo está medido y todo contribuye a que entremos en ese estado de concentración y diversión en el que solo pensamos en enlazar un derrape más, un grind perfecto o ese salto imposible que sabemos que esta vez sí nos va a salir bien.

La verdad es que hacía tiempo que un arcade no conseguía engancharme tanto. Es creativo, exigente cuando tiene que serlo y, sobre todo, tremendamente divertido. Si tuviera que pedirle algo más, quizá sería una tabla de clasificación online para competir con amigos y seguir arañando posiciones una vez completada la aventura. No le hace falta y tengo claro que volveré a las vías para mejorar mis marcas, pero no está de más poder medirte con otras personas.

Ya para finalizar, solo me queda quitarme el sombrero ante el trabajo de Undercoders. Han convertido una idea que sonaba completamente disparatada en uno de los arcades más divertidos que he jugado en mucho tiempo. Un juego que rebosa creatividad, de esos que te sacan una sonrisa y que invitan a volver una y otra vez, ya sea para pasarlo en grande o seguir mejorando.

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Denshattack!

Denshattack!
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Denshattack! desprende creatividad por los cuatro costados. Bajo su extravagante propuesta esconde un arcade preciso, exigente y tremendamente divertido, capaz de engancharnos desde el primer derrape hasta el último salto. Una auténtica genialidad.
Denshattack! desprende creatividad por los cuatro costados. Bajo su extravagante propuesta esconde un arcade preciso, exigente y tremendamente divertido, capaz de engancharnos desde el primer derrape hasta el último salto. Una auténtica genialidad.
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